Horizontes Divididos

Relatos


Publicado el 14 de Marzo, 2006, 13:44

De los creadores del rinoceronte que no quería volar, de la desternillante aventura de timy y el dopado de café. Llega ahora la increible y no por ello menos veraz historia de space ham, un jamón que quería saber su punto exacto de sal.

Capítulo 1: el mantecoso receloso.
Ham era un jamón que ansiaba, sobre todas las cosas, conocer algún día su punto exacto de sal y por ello hacía todo lo que estaba en su mano para llegar a conocerlo. A todos sus familiares todo esto les escandalizaba, ya que pensaban que no eran temas que les fuesen con ellos, ellos habían nacido así y así debían de ser, prestaban una labor social fuere cual fuere su estado.
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Por surzin, en: Relatos

Publicado el 24 de Noviembre, 2005, 14:03

Desde los albores de la humindad, el trukutruku siempre ha estado al acecho. Su gran ventaja era el que no supiesen cuándo atacaría, de ese modo podía acercarse a sus víctimas y que éstas cayesen a sus pies, cual galleta en las manos de triky.

Siempre solía aparecer en ciertas temporadas del año, las más tristes para unos, las más divertiras para otros. Durante estación y media, se dedicaba a aterrorizar a los poblados que yacían bajo su manto oscuro.

El malvado trukutruku, a veces se aliaba con el feroz frusky. La unión de ambos era debastaroda para los pobres habitantes de los poblados, que se encontraban en el manto oscuro. Los lugareños -también conocidos como silbus-, no sabían que hacer ante estos dos artífices del desastre. Por sí solo, frusky no era tan poderoso, pero en la unión entre él y trukutruku no había posibilidad de salvación.

Se comentaba entre los silbus, que en alguna región de Malandria -el mundo poblado por los silbus-, algunos silbus habían conseguido vencer a trukutruku y a frusky. Pero era tal el terror de salir de sus ciudades y atravesar los sombríos e inhóspitos valles del semplar, que no se atrevían a buscar a sus parientes perdidos por los años, los cuales podrían enseñarles la forma de no sucumbir a los malvados.

Un día, cansado de tener miedo y pensar que cualquier día le tocaría a él o a alguien de su familia caer ante trukutruku, salió valeroso decidido a atravesar los valles de semplar. Se equipó con pieles de cabra, un bastón, leche de águila coja -la que mayores nutrientes tenía- y de una cuchara de postre.

Se adentró en semplar, tras más de hora y media adentrado en el lugar. Liky -el valeroso personaje- tenía hambre, y decidió cazar un ejemplar de suchu -animal con aspecto muy parecido al del oso- que había frente a él. Envalentonado, puso un poco de leche de águila coja sobre una roca, para atraer al suchu. Al bastón le ató la cuchara en una punta y se decidió a atacarle con él.

Cuando el suchu comenzó a lamer la roca, degustando la rica leche de águila coja, Liky cagarró el bastón y comenzó a darle cucharadas de leche de águila coja al suchu. Tras 20 cucharadas, el suchu, murió de sobre saturación arterial. Liky, gracias a su ingenio y cobardía -a ver quien tiene huevos a matar a un oso a cucharazos-, consiguió su gran premio -no, Alonso no, no son las barritas que tu anuncias-...

Continuará...o no. Se admiten continuaciones...o no.

Por surzin, en: Relatos