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Japón
Publicado el
1 de Octubre, 2005, 12:04
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Día 14: La vuelta, que pocas ganas
Pusimos los despertadores, pero dio igual, media hora antes de que sonaran ya estábamos en pie. Con las maletas ya casi preparadas, nos dimos nuestro ultimo baño estilo japonés, cogimos las maletas y nos fuimos (mis malparadas zapatillas se quedaron allí de basura).
Nos montamos en el tren que nos llevaba directamente al aeropuerto, y tras algo mas de una hora, llegamos al aeropuerto una hora y pico antes del embarque, perfecto porque había un poco de cola en el puesto de facturación y ademas queríamos mirar las tiendas del aeropuerto para comprar dulces. Tras facturar, compre mi ultima botella de Fanta Uva y entonces compramos dulces, yo me lleve cuatro cajas, ademas también aprovechamos para ver las Duty Free, donde compre unos auriculares geniales de Sony. Tambien vimos la carcel para fumadores. Y el resto fue avión, muchísimas horas de avión, primero hasta París y luego hasta Madrid, cuando llegamos a Barajas había un montón de gente esperando en la salida, todos con camisetas y cosas del Madrid, y nosotros no sabíamos porque, mas tarde por la radio nos enteraríamos del fichaje de Baptista. Con todas las horas de avión encima, ahora nos esperaban las horas de coche. Estábamos los tres destrozados, Natxo conducía, yo iba de copiloto intentando no dormirme (hubo momentos en que me quede frito) y JK iba atrás y nada mas montar, se quedo sobao y no se levanto hasta casi llegar a Alicante, donde esperaban mis padres para llevarme a casa y aquí se acabo nuestro viaje, que no mi día (me pase un par de horas rayando a mis padres con el viaje xD).
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Publicado el
30 de Septiembre, 2005, 14:35
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Día 13: Ultimo día en Japón, quedamos con Kazumi
Nada mas levantarse, JK y Natxo decidieron volver a Tokyo, yo la verdad es que no tenia ganas de hacer nada, y sabiendo que no tenia sitio en las maletas, y que si iba a Tokyo acabaría comprando mas cosas, decidí quedarme en Nagoya, total, solo iba a estar solo por la mañana. Así que cuando ellos se fueron, yo tranquilamente baje al baño, me duche, me metí en la bañera, y luego en la sauna un ratito, al salir, me vestí, me senté un rato en el sillón de masaje y me fui a dar una vuelta por la zona. Lo primero fue ir a ver una tienda de Magic que me habían comentado, pero cuando llegue todavía no la habían abierto (a pesar de todo lo que había hecho, eran todavía las 10 mas o menos), asi que tire calle arriba y de casualidad encontré el barrio de Otsu, un barrio comercial al estilo del que vimos en Kyoto. Tras comprar algo para desayunar, me di una vuelta por el barrio, estaba casi todo cerrado (como les cuesta por las mañanas), aburrido entre en una sala de tragaperras pensando que era de videojuegos y como no tenia nada que hacer, me eche una partida. No gane nada mas que un cabreo, pero cuando salí ya estaba casi todo abierto y en una de las salidas del barrio encontré una tienda de manga y anime al estilo Mandarake, pero esta tenia varias plantas. En la primera estaban los comics y los dvds, en la segunda los juegos y las figuras, y las otras dos, bueno, como no, porno ^_^ (están un poco salidos los japoneses). Después de sacar algunas fotos en la tienda, y de quedarme con las ganas de comprar un Vash y una señorita Mizuho (onegai teacher), salí de allí para ver mas tiendas, pero casi ninguna valía la pena. Salí del barrio y ande mas a ver que veía, pero aquella zona era solo de tiendas, solo vi un pequeño templo. Con unas cuantas horas en las piernas, decidí volver a ver la tienda de Magic, al llegar vi que había varias mesas donde los japoneses jugaban a las cartas, aunque ninguno estaba jugando a Magic. Algunos jugaban con cartas de YU-GI-OH, otros con cartas de Dragon Ball, con cartas de Naruto, y cosas asi (los japoneses sacan juegos de cartas para casi todas sus series de peleas). Tras compras unas cuantas cartas superbaratas y unas fundas, me fui al hotel a dejarlas y volví a salir para buscar un sitio donde comer. Esta vez tire hacia abajo y encontré un sitio de ramen (no iba a dejar el ultimo día sin comer ramen), con barriga llena de delicioso ramen, seguí andando y tras un rato me entraron ganas de un helado. Compre uno en un 24H y di la vuelta hacia el hotel. Al llegar me eche una siesta mientras veía un partido de béisbol en la tele. Cuando me desperté el partido se había acabado y estaban poniendo una serie que habíamos visto en todos sitios anunciada sobre una chica que estaba en un equipo de remo (un dramón), duro muy poco y después pusieron otra serie sobre estudiantes gamberros. Vi varios capítulos (duraban entre 5 y 10 minutos cada uno), no me entere mucho de lo que decían pero el contexto era bastante claro. Después vino uno de esos programas extraños japoneses en los que no sabes bien de que va, pero que al final era como un programa de desafíos para gente (hubo un tirador de tiro con arco que tenia que apagar una tele con una flecha desde unos 100 metros o algo asi, a la flecha le habían puesto un dedo de goma en la punta xD, al final lo consiguió, pero se cargo la tele xD). Tras esto llegaron JK y Natxo, nos dimos un baño y fuimos a la estación central, donde habíamos quedado con Kazumi, que llamo diciendo que se retrasaría, asi que fuimos a ver tiendas y entramos en una especie de supermercado. Natxo quería comprar sake y yo dulces, pero esto ultimo lo deje para el aeropuerto. En la misma entrada estaba el puesto donde vendían sake. No sabíamos cual elegir, pero en el mostrador había uno de prueba, le preguntamos a la mujer que estaba allí y nos dio 3 chupitos, y buah, era alcohol puro, la mujer nos enseño la botella (un 50% de alcohol) y nos dijo que para beberlo hay que mezclarlo con agua y echarle hielo (y nos lo dice ahora). La cosa es que a Natxo le gusto y compro la botella, y con esto volvimos al punto de encuentro a esperar a Kazumi que no tardo en aparecer y fuimos a buscar un sitio donde cenar. Acabamos en un sitio de pinchitos y cerveza (son geniales para cenar con amigos), estuvimos hablando de nuestro viaje, acabamos haciendo unas risas con unas mujeres que estaban en una mesa a nuestro lado, los del sitio nos regalaron un plato de comida por un error que habían cometido (nos trajeron un plato que no habíamos pedido, y en vez de llevárselo de vuelta, nos lo regalaron xD), nos sacamos unas fotos (algunas a lo loco) y nos fuimos a la estación, y antes de despedirnos, le di una camiseta de mi universidad para que se la diera a Sakiko que era amiga suya. Volvimos al hotel, pasamos los tres por el sillón mágico, vimos un poco la tele y a sobar, el día siguiente habría que levantarse muy temprano para ir al aeropuerto.
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30 de Septiembre, 2005, 14:26
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Día 12: Edificio de Honda y vuelta a Nagoya, esta vez a un Ryokan
Por la mañana fuimos al edificio de Honda en busca de cosas de Sato, allí vimos un montón de coches y motos superchulas que no se ven por España y ademas, tuvimos la suerte de ver la exhibición del robot de Honda Asimo. Sin encontrar nada de Sato, nos fuimos de allí en dirección a la estación para ir a Kyoto a por... un paraguas!! xD, un viaje de 7500 yenes para buscar un paraguas bueno, en realidad gratis (cortesía de nuestro JR). Volvimos a ir a KIYOMIZUDERA porque las calles que llevaban allí estaban llenas de puestos, y nosotros íbamos de compras. Tras un buen rato dando vueltas, con varias bolsas en las manos y sin haber comprado mi paraguas, nos volvimos a la estación para ir a Nagoya. Llegamos a Nagoya al atardecer y encontramos el Ryokan sin problemas, tras darnos una ducha y descubrir la sauna y el sillón relax, salimos a cenar a un bar que había cerca. Era un bar de pinchos y cerveza, comimos y bebimos un buen rato xD y nos volvimos al Ryokan a dormir.  O'Furo
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29 de Septiembre, 2005, 9:30
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Día 11: Mas compras, Tomomi, Sakura, kumi y ... Dani, sorpreson
Salimos del hotel y cogimos el tren hacia Tokyo sin saber muy bien que hacer ese dia. Al llegar a Tokyo, Miguel llamo a Tomomi para ver si nos podíamos ver aquella tarde, y tras un rato hablando quedaron por fin a las 6. Pasaríamos el resto del día para terminar las compras. Fuimos todos juntos a la tienda Mandarake, donde volvimos a comprar cosas, y luego a una tienda de discos que había en el mismo edificio, y donde me compre un disco de Asian Kung Fu Generation. Tras esto fuimos a comer en el mismo restaurante de la otra vez y con la barriga ya llena nos fuimos a buscar camisetas de la selección de Japón y de Sato, piloto de Bar-Honda. Fuimos a un edificio dedicado a los deportes, pero no encontramos nada que nos gustase.
Tras esto, nos separamos, Natxo y JK se quedaron en busca de las camisetas, mientras que Miguel y yo íbamos a Akihabara en busca de una cámara de fotos para el y unos aparatos de mp3s para mi. Teníamos una hora para llegar allí, mirar, comprar y volver a Shibuya donde habíamos quedado con Tomomi, asi que nos dimos una buena carrerita, en no mas de media hora nos recorrimos casi todo el barrio de Akihabara. Al final, con las compras ya hechas, hasta fuimos los primeros en llegar, eso si, el lugar no era el mas indicado para quedar, había tropecientas personas allí, como para encontrar a alguien!!. Al final nos encontramos con Tomomi y los demás y entramos en la estación, a la zona de compras para tomar algo. Después de esperar un rato a que se vaciara un poco la pastelería donde íbamos a quedarnos, entramos y nos tomamos algo mientras esperábamos a que llegase Sakura. Llego Sakura, se fue a buscar a Dani, Tomomi se fue a acompañar a Miguel al Shinkansen para que se fuera a Nagoya,llego Kumi, que estuvo unos 10 minutos con nosotros porque tenia que currar, se fueron Natxo y JK a buscar sus mochilas que estaban en unas taquillas, y luego fueron llegando todos poquito a poquito. Todo esto paso aproximadamente en una hora. Siendo la hora de cenar y nosotros que no habíamos ido todavía a un restaurante de sushi, de esos con taburetes alrededor de una cinta giratoria, pues las chicas nos llevaron a uno (tuvieron que preguntar varias veces ^_^), y al llegar allí nos despedimos de ellas. Dani se quedo con nosotros a cenar. La experiencia fue genial. Con cuatro o cinco platos ya tuvimos suficiente y salimos de allí para irnos al hotel, no sin antes hablar con Dani un poco mas sobre sus vivencias en Tokyo. Al llegar al hotel, JK y Natxo se fueron a las salas de internet que habían en la acera de enfrente, mientras yo me daba una ducha y me quedaba en la cápsula viendo las compras.
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29 de Septiembre, 2005, 9:16
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Día 10: Monte "timo"
Nos despertamos temprano, aquel seria un día largo. Nuestro plan era llegar hasta el monte Fuji y ver los 5 lagos, para eso teníamos que volver a Tokyo para allí coger otro tren, pero primero iríamos a dejar algunas cosas en las maletas para ir mas ligeros. Habíamos quedado con Miguel para ir al piso de Hiromi, y cual fue nuestra sorpresa, cuando nos lo vemos venir con las maletas en la mano. Hiromi se había enfadado (la culpa fue claramente nuestra), asi que teníamos que buscar otro sitio para las maletas, la solución?, las taquillas de la estacion. Fuimos hasta allí, dejamos las cosas mas pesadas en las maletas grandes y las dejamos en un deposito. Tras arreglar este asunto, cogimos el tren dirección Tokyo y, al llegar allí, la linea circular hasta Sinjuku, allí se cogía el tren que llegaba hasta el pie del Fuji. Después de hacer todo esto, tras hacer transbordo a mitad de recorrido, y tras tres horas desde Sinjuku, llegamos hasta el pueblo, y nos llevamos dos sorpresas: 1. El viaje hasta el Fuji desde Sinjuku cuesta 5000 yenes O_O, nosotros solo pagamos 1100 yenes por llevar el JR; y 2. Para llegar hasta el Fuji y los lagos había que coger un autobús, que la primera parada (a 100 metros de allí) costaba 230 yenes (los precios iban aumentando según te alejabas de la estación).
Ademas, como llegamos tan tarde, no nos quedo otra que quedarnos a dormir allí, y descubrimos que la explotación del Fuji llega a todos lados: el único YH de la zona costaba mas de 4000 yenes la noche y era una casucha destartalada llevada por dos ancianos. Tras cenar en un 24H y que JK tuviese algunos problemas con la tarjeta telefónica, volvimos al YH en medio de una completa oscuridad (en un pueblo, de noche, y sin casi farolas, que se le va a hacer), pero antes, nos dimos una vuelta por la sala de pachinko de la acera de enfrente (JK y Natxo se echaron una partidilla). Ya dentro del YH nos echamos unas partidillas a cartas mientras veíamos al madrid en la tele jugando contra un equipo de Tokyo hasta que nos apagaron las luces del lugar y nos fuimos a la habitación a dormir (eran las 10!!!!), al día siguiente saldríamos de allí.
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27 de Septiembre, 2005, 13:09
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Día 9: Día de Sakiko y carreras
Salimos del hotel a las carreras para llegar lo antes posible al tren. Había quedado con Sakiko a las 12, y entre Osaka y Nagoya hay cerca de 3 horas. Ademas, no teníamos hotel para quedarnos en Nagoya, así que teníamos que buscar. Llegamos temprano a Nagoya y salimos a buscar el YH, esta vez íbamos a quedarnos en el otro YH de la ciudad, que esta más cerca de la estación central. Como no, nos perdimos :d, así que volvimos a preguntar, le preguntamos a una chica que pasaba por allí, que no sabia donde estaba, pero nos pidió el numero de teléfono del YH y llamo con su móvil, para ver donde estaba, tras mucho lío, nos indico hacia donde ir, la chica no acepto nuestro dinero por la llamada, muy maja.
Al llegar a la zona donde estaba el YH (detrás del Hilton O_O), vimos una comisaría, así que nos acercamos a preguntar pero el policía no tenia ni idea, menos mal que una señora que pasaba por allí, nos escucho y nos dijo donde estaba, estaba en la misma calle de la comisaría, unos metros mas alla (menudo policía, cuando le vimos venia de esa dirección). Al llegar al YH se nos vino el mundo encima, no tenían sitio para los 5 días que nos íbamos a quedar allí, ni siquiera tenían sitio para aquella noche, ademas, paso algo que todavía no habíamos visto, una japonesa borde, cuando le preguntamos si podía llamar al otro YH para ver si había sitio, nos dijo que no y sin ninguna razón, así que nos toco ir al otro. Esta vez no hicimos el idiota y cogimos el metro, ya sabíamos la parada, así que no hubo problemas, eso si, la carrerita fue otra vez agotadora. Cuando llegamos allí, nos dijeron lo mismo, que para 5 días no tenían sitio, pero al menos nos podíamos quedar esa noche allí. Las carreras que nos habíamos dado habían sido mortales, y la ducha que me había dado por la mañana, no había servido para nada. Tras llamar a Sakiko, me seque un poco el sudor, me puse la gorra, llevaba el pelo hecho un asco del sudor, y volví a salir corriendo hacia el metro para ir a la expo, donde habíamos quedado. Los otros irian a ver el Castillo y la Torre de Nagoya. Había que hacer transbordo, pero cuando llegue a la parada, no vi el otro anden, así que llame a Sakiko, resulta que había que salir a la calle, habían hecho una entrada especial para el tren que iba hacia la expo. El billete costaba 350 yenes, lo mas caro que vi por allí, pero el tren era una maravilla, impulsado magnéticamente, era rapidísimo, y por dentro era amplio y estaba en muy buenas condiciones (era nuevo, esta claro). Durante el viaje, se me sentaron dos argentinos enfrente, que trabajaban en la Expo (no hable con ellos hasta que nos llegamos al final), y a mi lado se sentaron dos niño que iban con su padre. Fue divertidisimo, los dos niños me miraban, se miraban y le preguntaban al padre si yo era americano, y el padre, que creía que no lo era, me lo pregunto y yo le dije que era español. Los niños se quedaron "español? que es eso?" y el padre "que viene de España" y los niños "ahhh, hello", y yo empece a reírme. Luego se presentaron los dos, en un magnifico ingles, a pesar de que tenían menos de 6 o 7 años los dos. Me quede flipado, me presente y nos pusimos a mirar por la ventana del tren, ya se veía el parque y los niños le iban preguntando al padre si habían llegado ya, que que era eso, en fin, lo que hacen los niños. Y llegamos al final, los niños se despidieron y salieron corriendo, y yo salí hablando con los dos argentinos, sobre la expo. Al final, tanto correr hizo que llegase temprano, así que no sabia que hacer y me di un paseito. Por fin la vi llegar, venia con una amiga que me sonaba de haberla visto en la universidad, y era cierto. También me quede asombrado, lo que me dijo era verdad, era altísima, su amiga al lado parecía pequeñísima, era la primera vez en mucho tiempo que miraba a una chica sin tener que agachar la cabeza, la verdad, me gusto muchísimo, ademas era muy mona, y muy simpática, aunque eso ya lo sabia. Me llevaron a ver su universidad, estaba bien, pero comparada con la nuestra era un poco... gris. Era un edificio de hormigón muy grande con un parque interior. Lo bueno era que estaba en la montaña, así que tenia unas bonitas vistas, ademas esta al lado de la expo, así que esta bastante bien. Tras comer allí, comí kitsune udon con el antiguo profesor de castellano de Norika (mi profesora de japones), cogimos su coche, un Mitsubishi azul, alto y cuadrado (los coches japoneses tienen un diseño un tanto extraño), y por dentro era la replica japonesa del Fíat Punto. Me llevaron a un sitio genial, por menos de 400 yenes/hora, te dan un pequeño despacho, con un sofá a un lado y una mesa al otro. Encima de la mesa hay un ordenador conectado a internet, una playstation y una tele con dvd. Fuera, la tienda es todo estanterías, llenas de comics, revistas, periódicos, libros, dvds, juegos, y ademas, la bebida gratis (hay unas maquinitas de esas de bidón que se ven en los sitios de comida rápida, para que te sirvas tu mismo). Lo increíble, es que de noche no cierran, tienen una tarifa para que puedas pasar la noche allí por unos 1500 yenes, y ademas tiene hasta zona de duchas O_O. Tras una hora allí, que se paso volando, en la que me leí tres comics: vagabond 15, ichigo 16, slam dunk 8; fuimos a un centro comercial que estaba en la parada del metro. Tras hacernos unas fotos de stick, le pedí a Sakiko que me ayudara a buscar un Doraemon para mi prima, en vez de eso, encontramos un Totoro y no me pude resistir. Luego vimos otros peluches en la zona de bebes que eran de una foquita, que mona. Después de esto volvimos a la estación y allí nos despedimos. Aquí una foto de las dos: Sakiko me recomendó que bajase en una parada para ir a ver Oasis 21, una zona comercial que estaba en la estación, donde habían varias cosas interesantes, como la tienda oficial de pokemon, la tienda oficial de Ghibli, la tienda oficial de Jump, ademas de varias tiendas de ropa, y una maravillosa pastelería suiza, donde me compre un bollito delicioso :p, como no, también me compre varias pijadillas en la tienda de Jump :d. Al volver al YH me encontré a lo otros, que tras estar con Kazumi, habían encontrado sitio para quedarnos los 2 últimos días, pero los otros 2 los tendríamos que pasar en Tokyo, y volvimos a ver a la hermana de Ronaldinho. Tras buscar un supermercado donde comprar algo para cenar, nos echamos unas partidillas de cartas mientras hablábamos con unas canadienses y un japonés que habíamos conocido, y nos fuimos a dormir, el día siguiente seria agotador.
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Publicado el
26 de Septiembre, 2005, 19:15
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Día 8: Del festival y los fuegos artificiales
Nos levantamos a una hora razonable, y tras tomar algo de café o te, nos pusimos en marcha. En Osaka había varias cosas que ver, pero dado que habíamos quedado por la tarde, solo pusimos dos sitios en el plan, la torre de Osaka y el Castillo de Osaka. Lo primero fue visitar el Castillo que se encontraba en al lado de la estación de Kyobashi. Bajamos del metro en el Parque Empresarial de Osaka. En este parque se encontraban los edificios principales de varias empresas muy importantes niponas como Hitachi o Sony.
Tras pasar el parque llegamos a la zona del castillo, otro parque enorme, amurallado, lleno de puestecillos y, como no, el Castillo. El Castillo de Osaka es bastante grande, de varias plantas y muy bonito. Desde abajo se podían ver ya las estatuas doradas de dragones y carpas, pero nosotros queríamos subir, y valió la pena. En su interior había un ascensor que te dejaba en la última planta porque, según decían los carteles, lo mejor era ir de arriba a abajo y nosotros obedecimos. Cada planta estaba llena de cuadros, estatuas, armaduras, en general, cosas características que nos explicaban la historia de Japón y de la zona de Osaka. No se podían hacer fotos, pero nosotros le echamos un poco de cara y nos salimos con la nuestra. Ademas, una de las plantas estaba dedicada a Hideyoshi Toyotomi, constructor del castillo, y pieza importante en la reunificación de Japón. Ya en la ultima planta, nos dedicamos a mirar la tienda de souvenirs, la misma actividad que realizamos en los puestecillos de alrededor. Tras dar una vuelta por el parque del Castillo, nos dirigimos a la estación para ir a la Torre de Osaka. Bajamos de la estación, y ya veíamos la torre. Allí mismo, nos compramos unos cuantos boniatos endulzados para probar, buah, que empalagosos y como llenaban, pero que ricos estaban. Tras pasar por un parque que contenía un zoo, llegamos a la zona de la torre, y se nos vino el mundo encima, la torre estaba en un barrio muy pobre, llena de mendigos, y la torre no era mucho mejor. Visitar la torre no fue una buena idea, solo sirvió para perder un poco el tiempo. Tras la decepción, volvimos al YH para descansar un poco (yo leyendo comics) y arreglarnos para la fiesta. No me acuerdo si fue a las 6 o 6:30 que habíamos quedado con las chicas, pero a esa hora nos plantamos en el sitio indicado. Llegamos de forma separada, dado el montón de gente que había en la parada (eso si, todo muy organizado con policía y todo), como se notaba que había fiesta. Yo no pude evitar sacar unas fotos. - Por falta en el enfoque de las fotos las he obviado. Pablo, la próxima vez enfoca que ya te dije como es xD- Al llegar, ya estaban todos allí esperándonos. Esta vez solo vinieron dos chicas, las dos que hablaban castellano, Mana y Akane, las dos vestidas con yukatas, muy monas las dos. También vino un chaval que había estado en nuestra universidad, me sonaba su cara, pero ahora no me acuerdo de su nombre. Todos juntos nos dirigimos hacia un puente bastante ancho, donde se reunía toda la gente para ver los fuegos artificiales que se lanzaban a ambos lados del puente. Abajo, se encontraba la zona de los puestecillos para comer, las tómbolas y puestos de juegos para cazar peces con una lamina de papel. Para llegar hasta esta ultima zona tuvimos que luchar entre toda la corriente de gente, era casi imposible caminar, así que pusimos una cabeza y una cola a nuestro tren con tal de no perdernos. Cada una de las puntas llevaba un pai pai. Ademas, para terminar de fastidiar, un imbécil se metió con el coche por aquella calle, al verle la cara nos pusimos furiosos. Mas allá de él ya se hizo mas fácil. En los puestecillos, para empezar, Mana y Akane, nos mostraron su habilidad para cazar peces, aunque Akane solo consiguió que se le cayera el adorno del pelo. Después, comimos pollo frito, melón, granizados (un tanto especiales, ya que al principio son cubitos de hielo muy pequeños con sabor a lo que quieras, así que al principio te los comes con cuchara), y no se que más. Habiéndolo pasado bastante bien, nos salimos de allí para ir hacia la estación, pero de camino, y dado que nos estábamos meando, decidimos echarle cara para colarnos en un Ryokan que tenía pinta de caro. Más tarde, tras dar la vuelta, por ir en dirección contraria, compramos una bebidas y llegamos a la puerta de la estación, donde nos despedimos de nuestras amigas (esperamos verlas pronto otra vez). Al llegar al hotel, jugamos un poco a las cartas, leímos comics, nos conectamos a internet, y a sobar. Al día siguiente nos esperaba Nagoya, y el día en que conocería por fin en persona a Sakiko.
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25 de Septiembre, 2005, 21:02
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Día 7: De Hiroshima y el calor radiactivo
Nos levantamos tempranísimo porque ese día iba a ser matador. El plan era llegar hasta Hiroshima a pasar el día allí y volver hacia Osaka, donde pasaríamos la noche, unos 1.300 km en tren. Así que sin mucho dudar, nos subimos al tren dirección Hiroshima, haciendo una parada en Shin-Osaka, donde en unos 20 minutos teníamos que bajar del tren, llegar hasta el hotel, hacer la reserva, dejar las maletas, y volver a salir corriendo para coger el tren hasta Hiroshima.
Al bajar del tren casi nos da algo por culpa del calor. En la estación nos equivocamos de salida y cogimos por error un tren de cercanías que nos sacaba de la ciudad. En la primera parada nos bajamos y volvimos a la estación. Esta vez, tras comernos un helado (la mayor parte acabo en mis manos o en el suelo por culpa del calor), cogimos un tranvía que nos dejaba en el mismo parque de la paz, donde se encontraba el museo. Pasamos hasta casi las 3 en el museo, hora a la que buscamos sitio para comer. Otra vez comimos ramen (como lo voy a echar de menos). Después de comer, siendo casi las 5 y sin saber que hacer allí, nos acordamos del castillo. Estaba en la misma zona que el parque, del otro lado de la carretera, detrás de la zona deportiva de la ciudad. La zona del castillo era un parque no muy grande, de dos alturas, con un templo en la parte baja, y el castillo tras subir unas escaleras. Por desgracia llegamos tarde, con lo que solo sacamos fotos desde fuera y nos llevamos algún folleto de información. Aunque el de Osaka (que veríamos al día siguiente) era mas grande y bonito, no me importaría tener una casa como esa ^_^. Tras esto nos volvimos a Osaka. Al llegar allí, y tras darme una ducha, me apoltroné en la zona de leer a leer manga con otros japoneses y extranjeros, y a beber café y te helado, hasta que me llegó el turno de coger el ordenador para hablarles a mis padres de lo del terremoto. Tras esto, a dormir que ya era tarde y al día siguiente teníamos varios sitios que ver por la mañana.
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24 de Septiembre, 2005, 13:16
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Día 6: Terremoto, NO GUEEEEIIIIIII!!!!!!
Un comentario que vale para todos los días que estuvimos en Tokyo es la gran frialdad que se da entre los japoneses de allí cuando entran en un metro. Los que están sentados miran al suelo, los que están de pie delante de ellos, miran al techo, y en las puertas, el primero se pone mirando a la puerta y el resto en fila mirándose la espalda. Y allí estábamos nosotros, haciendo un corrillo debajo del ventilador y cantando Amigo Mío Solo Tu Encuentras Leña mientras la gente nos mira, y alguno se ríe, :p. Al final que las chicas nos miraran y los niños se encariñaran con nosotros. Si es que al final éramos siempre el centro de atención en los trenes, no lo podíamos evitar. Fue muy divertido.
Bueno, ese día, después de hacer el payaso un poco en el tren, nos bajamos en Ueno, para ver el parque famoso de Ueno. Se trata de un parque gigantesco con museos, templos, alguna que otra estatua y artistas ambulantes. Esa semana se dio la casualidad de que había un mercadillo también. Primero fuimos al museo nacional de ciencia. Muy chulo, a mi me gusto sobre todo los tres pisos sobre la evolución de los animales, donde había representaciones de muchas especies, y algo que siempre había querido ver, montajes de dinosaurios. Después de unas 2 horas, Miguel y yo ya estábamos cansados de museo, así que dejamos a Natxo y a JK allí mientras nos dábamos una vuelta por el parque. Fuimos buscando un templo que había por allí. Por el camino, vimos a un ciclista que era una orquesta en si mismo (estaba tocando una batería un poco rudimentaria) y una malabarista del balón, este ultimo me dejo maravillado. Y llegamos al templo, que estaba rodeado de 3 lagunas, las dos laterales llenas de nenúfares,peces y tortugas, y la de detrás del templo, que era una zona de paseo en barca para las parejas, también con peces y tortugas. En realidad, toda la zona del templo se veía que era una zona de paseo para las parejas, y de noche seguro que tenia que estar muy bonito, porque el camino que daba al templo estaba repleto de farolillos para la noche, así como los caminos del parque que rodeaban los lagos. Después de verlo fuimos a buscar a los otros dos y a comer. Comimos arroz con carne (cada uno la que quiso) y con curry. Miguel comió Udon. Después mientras Miguel fue a ver el museo nacional de Japón, nosotros fuimos a ver el mercadillo y después otra vez el templo, donde compramos unas postales.  Templo Ueno De vuelta a buscar a Miguel nos paramos a ver a un malabarista que hacia equilibrios encima de cilindros, sorprendente, había un montón de gente mirándolo. Tras esto, nos fuimos del parque en busca de la Torre de Tokyo (la antena de la NHK). Se encontraba cerca de la parada de Hamamatsucho. Bajamos y cerca de la parada nos encontramos un templo bastante grande, a cuyas espaldas se encontraba la torre. Llegamos a la torre, y vemos que, ademas de pagar, había una cola larguísima, así que decidimos no subir. Pero al menos veríamos la zona de compras (compradores compulsivos), así que subimos en ascensor hasta la zona de compras, y después de dar una vuelta paso... TERREMOTO. La verdad es que lo pasamos hasta bien, el edificio se movía como si fuera de gelatina y nosotros como si estuviéramos haciendo surf. El resto de la gente ni se inmuto, solo los niños que lloraron al ver como se caían cosas de los puestecillos. Al bajar de la tienda nos encontramos con unos gallegos, y al llegar a la estación llego la sorpresa, retraso en los trenes. La hora de quedada con Keisuke llegaba y nosotros no podíamos salir de allí, así que le llame y resulto que el estaba en Chiba y no podía entrar en Tokyo, así que no nos veríamos. Tras una hora de esperar, nos fuimos a buscar otra manera de llegar al hotel, así que fuimos a la estación de autobuses, donde nos dijeron que no había ningún autobús que llegara a Ebisu. No sabíamos que hacer, estábamos desesperados, y entonces apareció el, todo moreno, con una camisa hawaiana, con gafas de sol (eran las 7 y pico, completamente de noche), con una botella de alcohol en la mano, un aliento que hubiese matado a cualquiera, y dijo, " Where are you going?", le dijimos que íbamos a Ebisu y que el metro no iba, y el volvió a preguntar por el bus. Que no, que no hay, y nosotros "vamos a ir andando", se agacha, mira el mapa, y empieza a contar "ichi(1), ni(2), san(3), yon (4), go(5), roku(6), wuuuuaaaaaa, noo weeeeiiiiii!!!!!! yar creeeiiiizzzyyy!!!!!!", y nosotros que nos partíamos. Al momento se le ocurrió una idea, el metro privado. Nos llevo hasta las maquinas, pagamos, nos dio unos caramelos, y nos llevo hasta la puerta como si fuera nuestra madre. Un personaje genial. Los caramelos, por supuesto, fueron a la basura ^_^. Al llegar al anden, conocimos a dos chicas que se ofrecieron a acompañarnos hasta la estación donde teníamos que hacer transbordo. Eran dos profesoras de niños de parvulario, un par de preciosidades, muy simpáticas. Allí Miguel soltó la primera "pues yo odio a los niños", flipante. Nos acompañaron hasta la parada, nos ayudaron a cambiar el billete, y nos despidieron desde la barrera como si fueran nuestras chicas hasta que nos subimos al tren. Y así llegamos al hotel para la hora de cenar. Como al día siguiente nos esperaba un día agotador, decidimos cenar en la taberna que había al lado del hotel. Nos sentaron en una gran mesa en la que estaban cenando 3 chicas, así que cenamos con ellas, y estuvimos hablando con ellas hasta que se fueron. La cena nos la escogieron ellas, así que nos supimos que cenamos hasta que no nos lo trajeron. Las tres estudiaban flamenco, y allí llego la segunda de Miguel "pues yo odio el flamenco", juas. Tras unas cervezas nos volvimos al hotel, donde vimos el terremoto en la tele, y nos enteramos de que había sido fuerte. Y a dormir.
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23 de Septiembre, 2005, 9:29
Día 5: De las taquillas y las compras compulsivas
Tras 3 horas de viaje llegamos a Tokyo. En la estación central cogemos la Yamanote line (linea circular de Tokyo) y nos dirigimos hacia Ebisu. Ahí se encontraba el hotel cápsula que habíamos elegido, el Siesta (el nombre tuvo mucho que ver en la elección ^_^). Al llegar a la parada no sabíamos como llegar así que volvimos a preguntar, como no, a otra chica bastante mona (tiene gracia que le preguntemos a una chica por un hotel que es solo de tíos, pero somos así :p). La cosa es que la chica, que no sabia donde estaba el hotel, se dio un paseo con nosotros para encontrarlo, increíble, muy simpática la chica. Al entrar al hotel, nos dimos cuenta que el único sitio donde dejar las cosas eran unas taquillas de pago, y solo quedaba una. Como no, no cabían todas, así que me di un paseo de nuevo hasta la estación para dejar la mía en una taquilla de la estación y volví a buscar al resto. Con todo ya resuelto, nos fuimos a la estación de Shibuya, en busca de la famosa torre Mandarake. Al salir de la estación, ya salió a relucir el autentico Tokyo, gente haciendo Cosplay en la calle, edificios altos llenos de luces, gente en cantidades inmensas, y los famosos pasos de zebra kilométricos y en todas direcciones.
Tras preguntar a un grupo de chicas que prácticamente se escondieron de nosotros, fui a preguntar a un policía que me saco un plano, a pesar de que se podía ver los sitios que me decía desde donde estábamos. Después de seguir las indicaciones del policía, llegamos hasta nuestro destino y nos quedamos un poco sorprendidos al ver que el cartel indicaba unas escaleras que tiraban hacia el subterráneo, así que bajamos y bajamos, creo que un par de pisos para darnos cuenta mas tarde de que había ascensores :$. Al llegar abajo se nos abrieron los ojos como nunca. Pasillos y pasillos, muñecos y figuritas a montones, llaveros, maquetas, dvds, videojuegos, consolas (incluso antiguas y también juegos), música, cromos, cartas, dibujos originales y por supuesto, mucho manga. Las estanterías de manga eran inmensas, y no como aquí con la portada hacia la gente, allí lo único que veías era el nombre, con lo que en cada pasillo había miles y miles de comics. Imposible vérselo en un momento, estuvimos allí dentro mas de 2 horas. Después de una buena compra (no seria la ultima en ese lugar), fuimos a comer, pero de camino nos paramos en una sala de recreativos a echarnos unas partidas y vimos el TOP KIOSKO. Tras esto fuimos a comer en un local, en un segundo piso desde donde podíamos ver bastante el paisaje (edificios y mas edificios, vamos, que no se veía nada). Comimos pollo frito, arroz, alguna verdura extraña y un liquido algo raro que no me termine. Bastante rico, y por poco precio otra vez. Después de descansar y ver nuestros muñecos otra vez, nos dirigimos hacia Akihabara. Y allí vimos mas Tokyo característico, mas torres y torres de compras todas excesivamente iluminadas y mas abundancia de gente. Akihabara se trata de un barrio de compras, en realidad es una manzana un poco grande, no podría llegar a llamarse barrio, toda llena de tiendecitas y puestos (a veces parece que estas en el mercadillo de un pueblo), ademas de edificios de varias plantas. Allí se nos mostró también el lado pervertido de la cultura japonesa, cuando empezamos a ver edificios enteros dedicados a la pornografía, increíble, cada piso dedicado a una cosa, desde la planta de los dvds hasta la planta de los juguetes femeninos, pasando por la planta de los disfraces para chicas (en la pared había fotos de las chicas que habían comprado disfraces, con ellos puestos). Pasamos toda la tarde en Akihabara, y al final me compre una cámara digital superchula (la ultima Canon IXY de 7.1 megapixels que anuncian en todas las estaciones de tren y de metro del país). También probamos la forma japonesa de hacer batidos, en un vaso se meten cubitos del sabor que tu quieras y luego se le echa leche, mientras remueves, los cubitos se van deshaciendo y se va haciendo el batido, genial. Dado que no había limite de entrada en el hotel por la noche, decidimos irnos a dar una vuelta por Roppongi. Tras preguntar varias veces, al final llegamos, y nada mas llegar empezó el agobio. A cada paso que dábamos nos salía un americano negro que nos decía de ir a nosequelocal de fiesta, que tenia chicas para nosotros y que lo pasaríamos bien (típicos locales para extranjero y japoneses con pasta que están solteros, donde tienen varias chicas que trabajan allí para que soben a la clientela y le hagan perder el control hasta que consiguen que se dejen las pelas a base de bebida para luego sacarlos por la puerta de atrás donde los espera un taxi para llevar al cliente a su casa, todo muy bien montado). Ademas había montón de karaokes, que esta bastante bien, pero íbamos los cuatro solos. Cenamos en un restaurante situado en una planta alta de un edificio, muy bonito todo, pero fue el sitio donde mas nos cobraron por comer y menos comimos. Después de cenar hicimos el recorrido a la inversa (en realidad Roppongi es prácticamente una calle), y casi al final nos paramos para entrar en un local, que resulto estar vacío. De vuelta a la estación, nos encontramos con una ambulancia (otra vez) y varias personas borrachas alrededor mirando. Hartos del inmundo espectáculo nos fuimos al hotel. Miguel se fue a la cápsula, Natxo y JK se fueron a una cantina al lado del hotel a tomar unas cervezas y yo me fui a una cabina a llamar a Keisuke para quedar para el día siguiente, a pesar de lo que pensaba, Keisuke seguía hablando bastante bien el castellano. Después de esto volví al hotel y me metí en la cápsula, al rato aparecieron Natxo y JK, y JK nos dio un aviso para poner la tele. Mas porno, dos canales, eso si, todo censurado al igual que en los sexshops que habíamos visto. A la mañana siguiente, queriendo ver dibujos japoneses ya de una vez, descubrí que uno de los canales de porno era de 24h O_O.
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Publicado el
22 de Septiembre, 2005, 14:28
Día 4: A ella le gusta la gasolinaaaa!!!
Nos levantamos para salir a la abertura del YH y en un rato nos plantamos en la estación central de Kyoto para coger el shinkansen hacia Osaka. Nos paramos en la estación de Shin-Osaka y con la ayuda de un hombre amable, llegamos al YH. El YH era genial, pero cuando le dijimos al tío que nos queríamos quedar 5 días nos dijo que no. Amablemente, llamo los otros YH de la ciudad y nos consiguió sitio para aquella noche en el YH de Nagai, que resulto ser el Estadio de fútbol de Nagai (el del mundial de fútbol). Nos dio sitio allí para los días 24 y 25 que era cuando había fiesta allí, pero los dos días intermedios nos teníamos que buscar la vida. Fuimos a la estación para llegar al otro YH que estaba en la estación de Osaka. Al llegar allí, volvimos a preguntar para llegar al YH, y una japonesita con bicicleta se ofreció a acompañarnos y nos dejo en la misma puerta. Subimos, reservamos, dejamos todas las cosas en unas taquillas, y nos decidimos por ir a una piscina que habíamos visto, hasta que nos dejasen entrar en la habitación. Aquello fue otro momentazo. Después de pagar y entrar en la piscina, nos vamos alejando hasta llegar a la parte profunda para darnos cuenta de que el agua nos llegaba a la cintura como mucho, tras esto, miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta de que en la piscina solo hay niños y sus padres o abuelos. A pesar de ello decidimos quedarnos, y fue el gran momento de natxo que consiguió enamorar a una japonesita (tendría 10 años como mucho) que lo confudio claramente con un osito de peluche :p. También comprobamos que los vigilantes se dedican a hacer su trabajo, no por aquí, y que cada hora la gente se salía de la piscina y nos vigilante hacia una esmerada inspección en la piscina por si se había perdido algo (también supusimos que depuraban el agua en ese momento, porque al volver a entrar estaba mas fría). Después de la experiencia volvimos al hotel, en dirección contraria iba una ambulancia hacia la piscina (si es que fuimos dejando nuestro sello por donde íbamos), lavamos la ropa y comimos (sacamos unas tarrinas de fideos de una maquina, muy rico). Después de asearnos un poco fuimos a Osaka a encontrarnos con las amigas de Miguel con las que habíamos quedado. Cuatro japonesas muy lindas y simpáticas, que hablaban castellano, bueno dos de ellas, las otras dos casi no dijeron nada en todo el día. Nos llevaron a comer a una torre de compras que tenía una noria dentro y sobresalía por fuera, impresionante, su nombre: HEP FIVE.
 HEP FIVE Comimos tortilla francesa a la japonesa, llena de arroz y lo que tu pidieses, riquísimo. Yo comí una con JK que llevaba bacon y una salsa que era muy parecida a la salsa cazadora que se le echa a la carne, que lleva champiñones. Después fuimos un rato a ver el piso de las maquinitas recreativas, y vimos un bingo genial el recipiente era enorme y las bolitas era pelotas casi del tamaño de una pelota de baloncesto, la sorpresa era que el bingo era de apostar, estaba en la zona de las tragaperras O_O. Después nos sacamos unas fotos de esas de pegatina y al bajar nos topamos con el malo de Scream, sin esperarlo, Miguel se lanzo contra el y el pobre malo se llevo un buen susto. Descubrimos que se trataba de una chica anunciando cosas y nos sacamos unas fotos con ella. Antes de salir JK y yo vimos una maquina para ¡¡rellenar peluches!! flipante. Bueno, salimos de allí, dimos una vuelta y nos acercamos a un karaoke. Por 700 yenes estuvimos dos horas allí pasándolo bien y con bebida gratis, y tuvo lugar otro de los momentazos del viaje cuando Miguel le pidió a Mana que le explicara como funcionaba el water del chorro. Como había que hacer presión en la tapa para que saliera el chorro, ella se ofreció, pero el chorro salió con tanta fuerza que la empapo por delante, luego por detrás, y luego el chorro se estrello contra el techo, cuando fui a mear una hora después, el techo todavía goteaba. Dentro de la sala se cantaron temas legendarios como: bola de dragón, doraemon, heidi, shinchan, musculman; ademas del recital de los Beatles, mi Americana(offspring) en solitario, y por supuesto, LA BAMBA, ASEREJE (en spanglish) y el temazo de la noche LA GASOLINA. Al ir a pagar nos quedamos con la boca abierta al oír a la dependienta, parecía un discurso grabado en cinta, pasado a demasiada velocidad, muy rallante. Tras esto fuimos a cenar. Cenamos en un puesto típico de O'Konomiyaki. ¡¡¡¡Que rico!!!!, pones todos los ingredientes que quieras en un bol con harina de O'Konomiyaki y echas un huevo, remueves y lo echas sobre la plancha, varias vueltas, y se vuelve como una torta de un par de dedos de ancho, lo untas con una salsa y a comer. Delicioso, ademas, eso de preparártelo tu mismo es una experiencia genial. Al bajar del local encontramos una maquina de tambores y nos viciamos un poco, el equipo Mana-Pablo, gano al equipo JK-Natxo. Volvimos a la estación, quedamos para el día 25, día de festival, y nos despedimos. Volvimos al YH y nos pasamos un buen rato recordando lo del water hasta que nos dormimos.
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Publicado el
21 de Septiembre, 2005, 17:38
Día 3: De la gran pateada y encuentro con los de Barcelona
Nos levantamos con tiempo, porque teníamos planeado recorrernos la zona a pata, para qué darles un respiro a nuestras piernas ^_^. Por primera, y última vez, tomamos un desayuno en condiciones allí mismo en el albergue, era buffet libre y aprovechamos para ponernos las botas. Allí conocimos a un chico de Barcelona, venía con un amigo, pero este estaba todavía sobando. Nos contó cosas sobre los sitios que había visitado en Japón y nos recomendó ciertos lugares como la torre Mandarake (nuestra perdición) o el barrio de Roppongi (lugar de perversión). También nos recomendó las aguas termales de Hakone, pero al final no nos dio tiempo a ir. También conocimos a la hermana de Ronaldiño. Terminamos de desayunar y nos pusimos en marcha. El primer templo que nos esperaba era uno chiquitito, no sabíamos si entrar, pero entonces salió un hombre que era el cuidador del templo (vivía en el) y nos dijo que nos lo enseñaría. Nos dio una detallada explicación sobre la historia del templo y la gente importante que lo había visitado (yo no le hice mucho caso porque empezó a mezclar japonés con inglés y me aburrí). Después de darle las gracias nos dirigimos al siguiente templo.
 Parecía una zona residencial religiosa, una zona enorme donde poder pasear por las mañana con total tranquilidad. Lo mejor es que como llegamos antes de que abriesen la taquilla, no tuvimos que pagar :D. Tras darnos cuenta de eso, fuimos en dirección al Ryoanji, zona religiosa donde había un gran jardín zen, pero por el camino, descubrimos un sendero que llevaba a una colina y nos dio por subirla. Al final de las escaleras nos dimos cuenta de que nos habíamos metido en un cementerio. Nos sentamos a descansar en unos banco y, entonces, volvió a aparecer la hermana de Ronaldiño. Estuvimos hablando un rato y nos dijo que era de Taiwan y que le quedaban pocos días en Japón. Nos despedimos (aunque no sería la última vez que la veríamos en nuestro viaje) y nos pusimos en marcha hasta Ryoanji. Tras pagar la entrada entramos a un recinto natural, con una gran laguna llena de nenúfares y tortugas, detrás de la cual se encontraba el jardín zen. Al llegar allí, nos dimos cuenta de que la entrada solo servía para ver el jardín zen, el resto era gratis, pero no nos importo demasiado. En el jardín nos volvimos a encontrar a las chicas de la noche anterior. Muy simpáticas las dos, incluso una de ellas no nos quito el ojo de encima en ningún momento.
Bueno, la mañana se acababa y todavía nos quedaba un sitio que visitar, el Kinkakuji (el pabellón dorado). Otra zona natural enorme con un lago inmenso y prácticamente dentro se encontraba el Kinkakuji, como su nombre indica, completamente dorado y que se reflejaba con todo su esplendor en el agua. Precioso. A parte de eso, la zona no tenía mucho mas a parte de naturaleza y alguna que otra figurita de budha.
 Kinkakuji Salimos de allí y fuimos hasta la parada del bus JR para bajar hasta la estación central. Al llegar fuimos de cabeza al puesto del día anterior a comer ramen, por lo menos yo. Mis amigos comieron Tempura. Después de reposar la comida y visitar algunas tiendas, decidimos ir andando hasta Sanju-Sangen-Do. Era un museo pequeño lleno de estatuas de divinidades y guerreros de la mitología japonesas. Bastante interesante, lo malo es que no dejaban sacar fotos, así que nos tuvimos que contentar con los folletos informativos y alguna foto sacada a escondidas. Al salir, decidimos que era hora de coger el bus, y como se acercaba a la parada, pues nos tiramos encimas del bus para pararlo. También disfrutamos con la prueba de salto de altura realizada por Miguel ante la mirada perpleja de los japoneses de la zona. Bajamos del bus en la zona de compras del día anterior y después de una ojeada, cogimos el bus hasta el YH. Allí estuve charlando con los de Barcelona, viendo una especie de king-boxing en la tele y jugando a la Nintendo DS, al prince of tennis, hasta que el sueño pudo conmigo y me fui a sobar.
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Publicado el
20 de Septiembre, 2005, 12:17
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Día 2: De la broma del sol y nuestra llegada a Kyoto Al salir el sol, voy yo y me levanto pensando que sería hora ya de ponerse en marcha, y justo antes de levantar al resto miro el reloj y veo que eran las... 4:30 de la mañana O_O. Como no me pude volver a dormir me di vueltas por el YH. Cuando el resto se levanto, fuimos a buscar a Miguel para dejar las maletas grandes en el piso de Hiromi y cogimos nuestro primer SHINKANSEN dirección Kyoto. El tren flipante, increíblemente rápido.  Shinkansen
Al llegar a Kyoto volvimos a hacer el tonto, en vez de coger un autobús que nos dejaba en la puerta, decidimos coger un tren JR que según el mapa estaba a un dedo. Después de casi una hora caminando cuesta arriba y con las maletas a cuestas, conseguimos llegar al YH, las llagas en las manos me duraron todo el viaje . Bueno, el YH estaba genial, pero preferíamos pasar el día en la ciudad, así que fuimos al centro, esta vez en el bus. Nada mas llegar, dimos una vuelta y encontramos un restaurante típico de ramen, así que entramos a comer. El ramen esta delicioso, lo voy a echar mucho de menos. Después de comer, andamos un poco y nos encontramos el primer templo de nuestro viaje, Higashi-Honganji. Basado en dos unidades (Higashi y Honganji), algunas fuentes, el puesto de souvenirs y el jardín con el laguito para los peces y las tortugas. Precioso, pero la unidad grande estaba en obras, así que por fuera no lo pudimos ver, porque los japoneses, cuando un edificio esta en obras, lo cubren totalmente con una lona por fuera para que no se vean. Aun así, por dentro si que lo vimos.  Templo Higashi Tras esto, volvimos a la estación sin saber a donde ir, por suerte, nos encontramos a unos chicos de Pamplona que nos dieron un mapa de la ciudad y nos dijeron qué podíamos ver, así que después de darles las gracias, nos dirigimos al templo del agua (KIYOMIZUDERA). Una zona religiosa enorme, emplazada en la montaña, lleno de templos, esculturas y, por supuesto, fuentes de agua. Impresionante, tan bonito que me fundí la cámara de usar y tirar de 26 fotos que acababa de comprar.  Templo Kiyomizu Luego, cogimos el bus y fuimos a la zona de compras. Genial, varias callecitas techadas y llenas de tiendas, y montón de luces. Después de comprar algunos colgantes de naruto, volvimos al hotel, donde no se acabaron las sorpresas. Después de cenar, me fui a duchar y cuando volví al comedor, descubrí que mis amigos estaban en la terraza con los dulces que habían comprado. Al sentarme, vimos que en la mesa de al lado estaban tres japonesas sentadas y ni cortos ni perezosos, las llamamos y las invitamos a unos dulces, de las tres se acercaron dos. Dos chicas monas y simpáticas que no tenían ni idea de español, por supuesto, pero tampoco de ingles, así que con nuestro superjaponés nos tuvimos que defender :p. Estuvimos hablando de las cosas que les gustaban de España y de donde eran y de su universidad, y no me acuerdo de que más. La tercera en discordia, parece que se paso un poco con la cerveza y estaba a punto de potar, así que al final las tres se fueron a dormir, y nosotros también porque no teníamos nada que hacer.
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Publicado el
19 de Septiembre, 2005, 19:33
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Un colega se fue de vacaciones este verano a Japón -pais de clones-. Al parecer escribió un diario pero no lo comentó y el otro día, no se cómo salió el tema, me dijo de publicar su diario en el blog. A mi la verdad que me da igual, por algo he habilitado el que la gente pueda postear. Pero al parecer mi colega es muy perro y me lo ha pasado para que lo vaya publicando yo. Así que, poco a poco iré poniendo cada uno de los días. Supongo que no me demandará por publicar las fotos que me ha enviado ya que si me las ha pasado él se supone que da su consentiemiento xD -me exonero de culpas en un pispás-. A continuación pongo el contenido del diario respetando su ortografía y demás: Día 1: Viaje en avión y llegada a Nagoya
Salgo de casa a eso de las 4 de la mañana y me dirijo al Molino donde me espera Natxo, me monto en el coche y vamos a por JK. Tras varias horas en coche, llegamos al aeropuerto de Madrid con tres horas, una mas de lo necesario. Primer gran vuelo con AIR FRANCE, nos tienen mas de 40 minutos dentro del avión sin que este se mueva, al menos nos dan de comer, pero lo mejor fue la llegada a París donde la piloto, que estaba en practicas, literalmente lanzo el avión contra el suelo haciéndolo rebotar sobre las ruedas, con el frenazo de ocasión que nos hizo chocar a todos los pasajeros contra el asiento de delante. Tras dos horas de espera, nos subimos al JAPAN AIRLINES, menudo lujo de avión, grande, con buenos asientos, cantidad de azafatas amables repartiendo bebida gratis cada dos por tres, y con una pantalla particular para cada pasajero encima de la bandeja de la comida, con varias opciones de vídeo, audio, juegos, y dos chuladas, la primera, la posibilidad de ver continuamente donde estaba el avión, además de poder ver las estadísticas del mismo; y la segunda, la posibilidad de poder ver a través de una cámara, lo que pasaba en el exterior del avión, todo eso manejado por supuesto, por tu propio mando que se encontraba en el brazo. Un día después, por fin llegamos a Nagoya donde nos esperaba Miguel. Es increíble la rapidez con la que salimos del avión y nos plantamos prácticamente en la calle. Allí nos esperaba Miguel con un ataque de ansiedad: ¡k me kiero ir!, dios!. Me toco llamar a su compañía para ver si podía cambiar la fecha del billete y luego ir al stand de información del aeropuerto para lo mismo, por supuesto todo en... en ingles, porque mi japonés no da pa tanto 8P. Perdimos prácticamente una hora, pero me lo pase bien hablando con la japonesa de información. Nos fuimos a la estación de tren de Nagoya, y tras conseguir nuestro JAPAN RAIL PASS, llego la segunda de Miguel: "cogemos este autobús, nos bajamos en Motoyama, y el hotel esta a unos 500 metros", y vaya si lo estaba, 500 metros para cada uno de nosotros, es decir, que nos hicimos mas o menos unos 2 Km. casi siempre cuesta arriba, con las maletas. Por el camino natxo descubrió que una de las botellas de vino que llevaba en la maleta había reventado y manchado toda su ropa. De camino al YOUTH HOSTEL vimos a unos dependientes de una tienda que estaban cerrando y sacando cosas a la calle para hacer una parrillada. Llegamos al hotel, nos duchamos y bajamos en busca de un sitio donde cenar con la suerte de que volvimos a pasar por la tienda y una mujer prácticamente nos metió la comida en la boca. Así que como no somos desagradecidos, nos quedamos a cenar con ellos y estuvimos casi 2 horas de fiesta con ellos. Al final les dimos una botella de vino blanco y otra de cerol, que había traído natxo, nos hicimos unas fotos, e intercambiamos e-mails. Nos volvimos al YH y a sobar hasta el día siguiente.
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