Horizontes Divididos

Publicado el 14 de Marzo, 2006, 13:44

De los creadores del rinoceronte que no quería volar, de la desternillante aventura de timy y el dopado de café. Llega ahora la increible y no por ello menos veraz historia de space ham, un jamón que quería saber su punto exacto de sal.

Capítulo 1: el mantecoso receloso.
Ham era un jamón que ansiaba, sobre todas las cosas, conocer algún día su punto exacto de sal y por ello hacía todo lo que estaba en su mano para llegar a conocerlo. A todos sus familiares todo esto les escandalizaba, ya que pensaban que no eran temas que les fuesen con ellos, ellos habían nacido así y así debían de ser, prestaban una labor social fuere cual fuere su estado.

Sus hermanos jamones, al igual que el resto de su familia de embutidos, lo tomaban por loco. ¿Por qué debería de preocupar a un jamón, ya no sólo a un jamón sino a cualquier pariente de la famila extensa de los embutidos, su punto exacto de salinidad?

Pero a Ham todo lo que pensaban sobre él le daba exactamente igual, él quería llegar a ser una leyenda y por eso quería conocer su punto exacto de sal, ya que de ese modo junto con la curación exacta que ya conocía, más la envidiable alimentación que había obtenido a lo largo de su vida anterior como cuarto trasero de un cerdo llamado piggey, conseguiría ser recordado como el jamón más gustoso que jamás probaron.

Una noche, tras que se fuesen los trabajadores de la fábrica charcutera, Ham se disponía a la búsqueda de su santo grial. Cuando consiguió zafarse del lugar que le habían encomendado se dirigió hacia la trituradora de carne donde él, días antes, había visto un saco de sal y pensó que este le podría informar de cuanta acumulación de la misma necesitaría.

Tras arduas horas de intentar subir por la pata de la mesa, ésta lo lanzó contra la torre de salchichones diciéndole que la estaba llenando de grasa, que si se lo hubiese pedido amablemente gustosa le hubiese ayudado a subir. Tras disculparse pertinentemente le pidió humildemente a la mesa que le ayudase a subir, a lo que esta le ayudó gustosa.

Una vez arriba consiguió llegar a la trituradora, con tal mala suerte de que la sal ya no estaba allí. Pero se encontró con una tira de panceta llamada mantecoso. Esta le dijo que qué hacía allí y Ham le contó su historia. Tras escuchar la historia del pobre jamón, el mantecoso que también perseguía dicha meta, cosa que Ham no sabía, le dijo que la forma más rápida y mejor de conocer su punto exacto de sal era, ir en busca del chopped de pavo. Lo que Ham no sabía es que, el chopped de pavo, era uno de sus primos más soso que había sobre la faz de los embutidos. Así que el joven e inexperto Ham se dirigió hacia donde el mantecoso receloso le había dicho.

Aquí comenzó su gran viaje por el andamiaje de la fábrica, el cual parecía inexpugnable.

Capítulo 2: el acceso al pilar.
Una vez descendío Ham de la mesa con su inestimable ayuda, se dirigió en busca de su primo el soso pavo hecho chopped.

De camino al pedestal donde se encontraba su primo, quedó enganchado en el engranaje que prensaba a varios de sus familiares para hacer barras de chopped del de siempre. Intentó zafarse con tal mala suerte que aún quedó mas agarrado, veia que su fin se acercaba. Cada vez faltaba menos para llegar a la prensadora y esta sería fatal para él.

Por suerte, algo debió atorar la maquina con lo que Ham consiguió zafarse pero de nuevo no las tenía consigo. Cayó sobre un montón de melones maduros que habían bajo él y estos quedaron bastante destrozados impregnando por todos lados a Ham.

En ese momento entró un trabajador, que tras ver el despropósito descuartizó a Ham con intención de hacer picadillo de él. Pero antes de triturarlo lo probó y el sabor que este tenía junto con el melón le dió una gran idea al trabajador y a partir de ahí surgió el gran postre/aperitivo melón con jamón, por lo que, al final Ham consiguió la gloria.

Por surzin, en: Relatos