Horizontes Divididos

Publicado el 1 de Noviembre, 2005, 12:14

Todo comenzó una tibia noche de otoño. Llegué media hora tarde al lugar donde nos habían convocado. En principio se atisbaba una noche tranquila, pero algo ocurrió.

Nada más llegar, vi que había dos grupos diferenciados. El primero, se encontraba en torno al vacío absoluto charlando de cosas triviales; el segundo, formaba una especie de círculo alrededor de una mesa rectangular, perfecta para realizar pirámides.


Justo al acceder al campo de vista del segundo grupo, este me convocó para comenzar a piramidar a unas horas un tanto tempranas. Así que, en un primer amago de rechazo, me dirigí hacia la barra a marcarme un vaso de bebida. Ya estaba listo para el recital.

Comenzamos 7 en la primera pirámide, para ser 8 en las siguientes, en las últimas llegamos a ser entre 10 y 12 creo recordar. Mientras nosotros piramidábamos, en la otra sala jugaban al trivial. Un trivial un tanto tramposo, ya que muy de vez en cuando venían a pedir soluciones a nuestro rincón.

Después de muchas pirámides, todo comenzó a degenerar demasiado. Tanto que, con el suelo lleno de mierda (básicamente bebida por los suelos, cartones y mil cosas más), empezaron a hacer la cucaracha (digo que hicieron la cucaracha, por no decir que se cayeron al suelo por lo resbaladizo del mismo y por el ciego que llevaban encima).

Como la cucaracha no era suficiente, comenzó la guerra de galletitas saladas y botellas de plástico. Entre tanto, una de las que realizó la cucaracha cogió un vaso lleno de cointreaumocho (véase calimocho con cointreau) y se lo tiró por encima a otro (quedó hecho un cuadró, más que nada por que en su camiseta predominaba el color blanco, aunque después de esto, más bien se parecía al anuncio ese del tío manchado con una copa de vino, no se si lo recordaréis). Lo peor de la guerra era la munición que se recuperaba, al ser galletitas saladas recogidas del suelo, tenían como medio dedo de líquidos, pues imaginad, eran completas bombas de dispersión y agarre a la ropa.

Durante la guerra me escudé en la cucaracha tiradora de vasos, aunque no fue muy buen escudo puesto que estando delante mía, comenzó con la retaila de caídas. Si no recuerdo mal, le ayudé a levantarse unas 3 veces, mas creo que otras 2 o 3 más que también acabó en el suelo. Lo jodido, no es que se cayesen, que sí, es una putada por que te manchas mucho. Lo realmente triste era, que se quedaban en el suelo un buen rato, hasta que la ropa se impregnaba considerablemente.

Llegó el ojo del huracán, unos minutos de tranquilidad, pero como ya dije en un post anterior peña malfaeners…imposible aburrirte. Digo esto por que, cuando estábamos calmándonos un poco, vino uno a decir que otro se había ido de la peña, con una castaña enorme (tan enorme, que echó hasta parte del higadillo) y que no sabía dónde estaba. Para colmo, le dio indicaciones erróneas a su interlocutor, es decir, le comentó que había ido hacia abajo, cuando realmente fue hacia arriba.

Nos dispusimos a buscarlo, a mi concretamente me tocó pegarme una pateada guapa. Acabamos haciendo grupos de búsqueda hasta que dimos con él. Igual muchos os preguntareis…si os llamó por el móvil, ¿por qué no lo llamasteis vosotros? Pues por qué sí lo llamamos, pero el mamón cortaba la comunicación. Una vez dimos con él, estaba abrazado a una columna intentando expulsar el mal de su cuerpo, no sin antes haberse tumbado en el suelo, frente a un colegio a dormir 2 minutos (me abstengo de hacer comentarios en este caso).

Entre tanto, como este no era el único que llevaba una supercastaña, otro (este un tanto más listo) se pegó una horita larga durmiendo para pasar el trago.

Creo que más o menos, a groso modo está todo contado. Seguro que me dejaré algo en el tintero.

Después de leer esta historia, completamente verídica, sólo me queda decir que sí, hay que beber con moderación y que si te pasas te lo pierdes. Y no es plan de pegarse esos castañones tan enormes, por que puede llegar a pasar algo y entonces qué.

PD: sólo decir que esto fue en una jornada prepeñas, ¿qué ocurrirá en las mismas? Próximamente más. Lamento no tener ahora fotos para ilustrar el percal, en cuanto las consiga las publicaré.