Horizontes Divididos

26 de Septiembre, 2005


Publicado el 26 de Septiembre, 2005, 20:25

Jarra Hoy ha sido un día de esos en los que te pegas muchas risas y muchas cañas pal cuerpo. El único pero ha sido la madrugada que me he tenido que pegar. Levantarme a las 7.40, entre unas cosas y otras, he salido a las 8.20 para llegar a las 9.40 a Murcia después de pillarme atasco en Alicante y un accidente a la altura de Elche.

Una vez en la Universidad y tras hacer unos trámites decidimos bajar a Murcia a tomar unas cañas. Tras 15 minutos buscando sitio para aparcar acabamos dejando el coche en un Parking. Nos juntamos todos y bueno, comienza la fiesta.

Un compañero nos llevó a un bareto en el que con una caña te ponían una tapa. Así que, con dos cañas cada uno y un montón de tapas en la mesa nos hemos puesto finos. Lo mejor de todo, como siempre, la conversación con los colegas. Un poco de mierda a este o aquel profesor y cómo, un poco de mierda sobre la gente que no te cae bien - como en todas las familias-.

Después de ahí, acabamos en otro bareto tomando unos 12 litros de cerveza y unas cuantas morcillas, salchichas, etc -¿se nota que estabamos en Murcia?-. No sé cómo acabó degenerando la conversación en que si tal o cual cantante/grupo es bujarrón y que lo que hacen los fans es llenar garrafas de aceite del que pierden -aceite que virgen seguro no es- estos.

Como ya he dicho muchas risas. La próxima, si no pasa nada será en Benidorm. A ver si se produce en breve.

Por surzin, en: General

Publicado el 26 de Septiembre, 2005, 19:15

Día 8: Del festival y los fuegos artificiales

Nos levantamos a una hora razonable, y tras tomar algo de café o te, nos pusimos en marcha. En Osaka había varias cosas que ver, pero dado que habíamos quedado por la tarde, solo pusimos dos sitios en el plan, la torre de Osaka y el Castillo de Osaka. Lo primero fue visitar el Castillo que se encontraba en al lado de la estación de Kyobashi. Bajamos del metro en el Parque Empresarial de Osaka. En este parque se encontraban los edificios principales de varias empresas muy importantes  niponas como Hitachi o Sony.

Tras pasar el parque llegamos a la zona del castillo, otro parque enorme, amurallado, lleno de puestecillos y, como no, el Castillo. El Castillo de Osaka es bastante grande, de varias plantas y muy bonito. Desde abajo se podían ver ya las estatuas doradas de dragones y carpas, pero nosotros queríamos subir, y valió la pena. En su interior había un ascensor que te dejaba en la última planta porque, según decían los carteles, lo mejor era ir de arriba a abajo y nosotros obedecimos. Cada planta estaba llena de cuadros, estatuas, armaduras, en general, cosas características que nos explicaban la historia de Japón y de la zona de Osaka. No se podían hacer fotos, pero nosotros le echamos un poco de cara y nos salimos con la nuestra. Ademas, una de las plantas estaba dedicada a Hideyoshi Toyotomi, constructor del castillo, y pieza importante en la reunificación de Japón. Ya en la ultima planta, nos dedicamos a mirar la tienda de souvenirs, la misma actividad que realizamos en los puestecillos de alrededor.

Tras dar una vuelta por el parque del Castillo, nos dirigimos a la estación para ir a la Torre de Osaka. Bajamos de la estación, y ya veíamos la torre. Allí mismo, nos compramos unos cuantos boniatos endulzados para probar, buah, que empalagosos y como llenaban, pero que ricos estaban. Tras pasar por un parque que contenía un zoo, llegamos a la zona de la torre, y se nos vino el mundo encima, la torre estaba en un barrio muy pobre, llena de mendigos, y la torre no era mucho mejor. Visitar la torre no fue una buena idea, solo sirvió para perder un poco el tiempo.

Tras la decepción, volvimos al YH para descansar un poco (yo leyendo comics) y arreglarnos para la fiesta. No me acuerdo si fue a las 6 o 6:30 que habíamos quedado con las chicas, pero a esa hora nos plantamos en el sitio indicado. Llegamos de forma separada, dado el montón de gente que había en la parada (eso si, todo muy organizado con policía y todo), como se notaba que había fiesta. Yo no pude evitar sacar unas fotos.

- Por falta en el enfoque de las fotos las he obviado. Pablo, la próxima vez enfoca que ya te dije como es xD-

Al llegar, ya estaban todos allí esperándonos. Esta vez solo vinieron dos chicas, las dos que hablaban castellano, Mana y Akane, las dos vestidas con yukatas, muy monas las dos. También vino un chaval que había estado en nuestra universidad, me sonaba su cara, pero ahora no me acuerdo de su nombre.

Todos juntos nos dirigimos hacia un puente bastante ancho, donde se reunía toda la gente para ver los fuegos artificiales que se lanzaban a ambos lados del puente. Abajo, se encontraba la zona de los puestecillos para comer, las tómbolas y puestos de juegos para cazar peces con una lamina de papel. Para llegar hasta esta ultima zona tuvimos que luchar entre toda la corriente de gente, era casi imposible caminar, así que pusimos una cabeza y una cola a nuestro tren con tal de no perdernos. Cada una de las puntas llevaba un pai pai. Ademas, para terminar de fastidiar, un imbécil se metió con el coche por aquella calle, al verle la cara nos pusimos furiosos. Mas allá de él ya se hizo mas fácil. En los puestecillos, para empezar, Mana y Akane, nos mostraron su habilidad para cazar peces, aunque Akane solo consiguió que se le cayera el adorno del pelo.

Después, comimos pollo frito, melón, granizados (un tanto especiales, ya que al principio son cubitos de hielo muy pequeños con sabor a lo que quieras, así que al principio te los comes con cuchara), y no se que más. Habiéndolo pasado bastante bien, nos salimos de allí para ir hacia la estación, pero de camino, y dado que nos estábamos meando, decidimos echarle cara para colarnos en un Ryokan que tenía pinta de caro. Más tarde, tras dar la vuelta, por ir en dirección contraria, compramos una bebidas y llegamos a la puerta de la estación, donde nos despedimos de nuestras amigas (esperamos verlas pronto otra vez). Al llegar al hotel, jugamos un poco a las cartas, leímos comics, nos conectamos a internet, y a sobar. Al día siguiente nos esperaba Nagoya, y el día en que conocería por fin en persona a Sakiko.

Por surzin, en: Japón