Horizontes Divididos

Publicado el 21 de Septiembre, 2005, 17:38

Día 3: De la gran pateada y encuentro con los de Barcelona

Nos levantamos con tiempo, porque teníamos planeado recorrernos la zona a pata, para qué darles un respiro a nuestras piernas ^_^. Por primera, y última vez, tomamos un desayuno en condiciones allí mismo en el albergue, era buffet libre y aprovechamos para ponernos las botas. Allí conocimos a un chico de Barcelona, venía con un amigo, pero este estaba todavía sobando. Nos contó cosas sobre los sitios que había visitado en Japón y nos recomendó ciertos lugares como la torre Mandarake (nuestra perdición) o el barrio de Roppongi (lugar de perversión). También nos recomendó las aguas termales de Hakone, pero al final no nos dio tiempo a ir. También conocimos a la hermana de Ronaldiño. Terminamos de desayunar y nos pusimos en marcha. El primer templo que nos esperaba era uno chiquitito, no sabíamos si entrar, pero entonces salió un hombre que era el cuidador del templo (vivía en el) y nos dijo que nos lo enseñaría. Nos dio una detallada explicación sobre la historia del templo y la gente importante que lo había visitado (yo no le hice mucho caso porque empezó a mezclar japonés con inglés y me aburrí). Después de darle las gracias nos dirigimos al siguiente templo.



Parecía una zona residencial religiosa, una zona enorme donde poder pasear por las mañana con total tranquilidad. Lo mejor es que como llegamos antes de que abriesen la taquilla, no tuvimos que pagar :D. Tras darnos cuenta de eso, fuimos en dirección al Ryoanji, zona religiosa donde había un gran jardín zen, pero por el camino, descubrimos un sendero que llevaba a una colina y nos dio por subirla. Al final de las escaleras nos dimos cuenta de que nos habíamos metido en un cementerio. Nos sentamos a descansar en unos banco y, entonces, volvió a aparecer la hermana de Ronaldiño. Estuvimos hablando un rato y nos dijo que era de Taiwan y que le quedaban pocos días en Japón. Nos despedimos (aunque no sería la última vez que la veríamos en nuestro viaje) y nos pusimos en marcha hasta Ryoanji. Tras pagar la entrada entramos a un recinto natural, con una gran laguna llena de nenúfares y tortugas, detrás de la cual se encontraba el jardín zen. Al llegar allí, nos dimos cuenta de que la entrada solo servía para ver el jardín zen, el resto era gratis, pero no nos importo demasiado. En el jardín nos volvimos a encontrar a las chicas de la noche anterior. Muy simpáticas las dos, incluso una de ellas no nos quito el ojo de encima en ningún momento.


Bueno, la mañana se acababa y todavía nos quedaba un sitio que visitar, el Kinkakuji (el pabellón dorado). Otra zona natural enorme con un lago inmenso y prácticamente dentro se encontraba el Kinkakuji, como su nombre indica, completamente dorado y que se reflejaba con todo su esplendor en el agua. Precioso. A parte de eso, la zona no tenía mucho mas a parte de naturaleza y alguna que otra figurita de budha.


Kinkakuji

Salimos de allí y fuimos hasta la parada del bus JR para bajar hasta la estación central. Al llegar fuimos de cabeza al puesto del día anterior a comer ramen, por lo menos yo. Mis amigos comieron Tempura. Después de reposar la comida y visitar algunas tiendas, decidimos ir andando hasta Sanju-Sangen-Do. Era un museo pequeño lleno de estatuas de divinidades y guerreros de la mitología japonesas. Bastante interesante, lo malo es que no dejaban sacar fotos, así que nos tuvimos que contentar con los folletos informativos y alguna foto sacada a escondidas. Al salir, decidimos que era hora de coger el bus, y como se acercaba a la parada, pues nos tiramos encimas del bus para pararlo. También disfrutamos con la prueba de salto de altura realizada por Miguel ante la mirada perpleja de los japoneses de la zona. Bajamos del bus en la zona de compras del día anterior y después de una ojeada, cogimos el bus hasta el YH. Allí estuve charlando con los de Barcelona, viendo una especie de king-boxing en la tele y jugando a la Nintendo DS, al prince of tennis, hasta que el sueño pudo conmigo y me fui a sobar.

Por surzin, en: Japón